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Para cuidarnos mejor lo primero que tenemos que hacer es querer cuidarse.

En este artículo seguimos viendo aspectos claves para cuidarnos mejor. 

  • Cuidar la alegría.

Una alegría recia, honda, de fondo, que surge de realizar con la vida propia una obra digna de la condición humana. La clave de la alegría, dice Fernández-Martos, consiste en descubrir qué tenemos alma, que hay que amueblarse bien por dentro.

Cultivar también el optimismo: ¡Dios no se ha jubilado! Aunque los tiempos parecen desfavorables, el Señor se hace presente en la historia muchas veces, de diversos modos, al principio y al final de la vida (Ana y Simeón). Debemos seguir atentos, buscándole de formas nuevas: podemos mirar, tocar, decir una palabra…De lo nuevo, de lo diferente, también llegan cosas buenas.

“La alegría ingresa inmediatamente en nuestra intimidad”.

  • Ten hábitos saludables.

Lo decimos con insistencia. Come de todo, pero sano, haz ejercicio todos los días, sin excepción, y como rutina (ayuda a ello hacerlo a la misma hora todos los días), descansa adecuadamente…

  • Controla el estrés.

Nuestro cuerpo trabaja horas extras cuando se enfrenta a los desafíos cotidianos. La realidad es que no estamos preparados para hacer frente a toda esa energía adicional. Podemos comenzar a sentir ansiedad, temor, preocupación y tensiones.

Si el estrés no se mantiene bajo control, puede ocasionar graves problemas de salud tales, como presión arterial alta, enfermedades cardíacas y diabetes. Hay días en que la vida se altera, por cualquier motivo y hay que aprender a tolerar esos cambios; encajar los imprevistos con buen ánimo nos ayuda a afrontarlo: una trabajadora se ha puesto enferma y eso altera el horario de las duchas, por ejemplo. No puede suponer un drama, sino un cambio menor.

Es posible que también tenga que hacer frente a acontecimientos importantes de la vida que pueden causar estrés. Estos pueden ser múltiples y en cualquier período de la vida, también bajo las aparentes tranquilas faldas de una comunidad de mayores. En estos espacios, estas situaciones de estrés se dan con asiduidad provocadas por muchos factores:

  • Que un miembro de la comunidad esté demenciado y tienda a escaparse
  • Conflictos comunitarios que dividen la misma y hacen sufrir a las personas
  • Defunciones sucesivas y en goteo constante.
  • Enfermedades

Todo lo tratado en este artículo y en la parte I nos ayuda a manejar y controlar estas situaciones de estrés: buenos hábitos, hacer ejercicio, dormir bien, técnicas de relajación…

¡Autocuidaos mucho!

José Ramón López Oroza

Director Operativo de la Fundación Summa Humanitate