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Es la fiesta de las horas repetidas, de los días con retornos de marea; 

 ¡ ven conmigo, hermano, y saborea el gota a gota lento de la vida!

Amansemos el flujo de los días besando nuestros tedios cotidianos; 

 al vaivén de tristezas y alegrías el tiempo se acurruca en nuestras manos. 

Escriben los renglones de las olas su poema mejor, monotonía

¿Lacerante rutina?… ¡Rompeolas resguardando de paz nuestra bahía!

Como viejos olivos que aburrieron en hileras los paisajes infinitos; 

como tantos temblorosos pedacitos de otoño que del chopo se cayeron… 

Son ciclos de la vida que temimos y en donde siempre acechan cuarentenas

con los posos del cáliz que bebimos y el aroma de vino de azucenas. 

Celebración diaria y monorrima donde la soledad se hace mimosa… 

¡Coraje, corazón, ponle tu rima al bullicioso paso de las cosas!   

Esas horas que pasan aburridas y sin gloria se van de nuestro lado; 

calendarios que no han cicatrizado aún su hoja… y otra llega decidida. 

Mística de los niños y ermitaños con horario del sol y de la luna  

¡qué bello corazón el que se acuna en el pausado río de los años!

No seamos de aquellos que sintieron miedo del tic-tac de sus relojes;  

¡Unjámonos de tiempo ! ¡ Que nos mojen con su orvallo de paz los minuteros!

Es la fiesta de las horas repetidas, de los días con retorno de marea;

¡Ven conmigo, hermano, y saborea el gota a gota lento de la vida!

Poema /regalo de un cartujo para una Humanidad cartujizada

en sus casas por un impertinente virus…