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Rutinas en nuestra vida para empezar a cuidarnos

 

Hay una tendencia a pensar que nunca es el momento: tengo actividad, trabajo, parroquia, grupos, o ahora no puedo porque no me encuentro bien. O porque esta terapia me parece una tontería y no es para mí (es para las que intuyo que están peor que yo). Nunca hay un buen momento para empezar a cuidarse.

Cuando nuestros ritmos y estilos de vida no cambian en aras a un mejor cuidado, el organismo nos empieza a dar avisos: enfermedades, pequeñas patologías, alguna que otra medicación para atajarlo… Estos avisos son como alertas que el cerebro transmite al organismo para reaccionar. En nuestras manos está hacer caso omiso o no a ello y tomar medidas. Cuando estos pequeños avisos no son escuchados y seguimos el mismo ritmo, el mismo estilo (no siempre saludable) el organismo nos va a avisar con algo más grave que incluso puede llegar a llevarnos por delante.

 

Debemos hacer caso a las primeras señales de alerta que nuestro cuerpo nos va dando.

 

Cuidar de nosotros mismos, no es solo oírnos, sino también escucharnos. Saber qué queremos, qué es aquello que necesitamos, qué sentimos o qué pensamos.

La vida es demasiado ruidosa, y a veces el silencio nos da miedo, incluso la soledad nos da miedo, y es en esos momentos cuando nos encontramos con nosotros mismos, como ya hemos visto.

Todo esto nos lleva a poner en práctica mecanismos diversos que nos ayuden a trabajar y hacer rutina en nuestra vida con el objetivo de empezar a cuidarnos:

  • Un aspecto fundamental es el autocuidado. Este parte de respetarnos y querernos a nosotros mismos, de valorarnos adecuadamente. Cada persona es un ser único e irrepetible, no hay nadie como tú. Puedes tener ciertos puntos en común con otras personas, pero también muchas diferencias que te hacen tener tu propia esencia. No lo dudes. Conciénciate de ello. Perderte, negarte, infravalorarte es perder parte esencial de una persona que ya será complicado de recuperar.
  • Aprende a expresarte y conoce tus límites y tus potencialidades. A veces queremos que nos interpreten, que sepan qué nos pasa, cómo nos sentimos, qué pensamos… Hay que aprender a verbalizar, con respeto, aquello que sentimos y nos sucede. Para cuidarnos debemos saber verbalizar qué nos sucede.
  • Nuestro subtítulo hace mención a afrontar la vida desde lo mejor de nosotros mismos. Nadie más que tú mismo tiene el control sobre sus pensamientos y actos. Tú puedes elegir qué decisión o actitud tomar ante tu enfermedad, tu limitación, tu nuevo destino, tus problemas con otros, etc.
  • Una parte indivisible del cuidado es la alegría, la risa, el disfrutar. Muchos estudios nos hablan de las ventajas terapéuticas de la risa, del afrontar la vida con una sonrisa y una esperanza. El levantarnos con esa proyección, ayuda al cerebro, nos fortalece, protege nuestra salud.

Es importante que desarrolles o mantengas uno o varios hobbies. pasea, lee, vete al cine, colecciona algo… sal de tu día a día, de tu propia comunidad (si puede ser). Distráete en ambientes diferentes a los habituales: jardines, parques, teatros…

  • Mantén una sana relación con los demás. Con la familia, con los amigos, con los demás miembros de la comunidad, con el entorno que te rodea. No seas huraño, ni huidizo, ni poco sociable…Alimenta la relación con los demás. Colabora en algo, ayuda a alguien, escucha, ayuda a quien te lo pide…

 

Hasta el próximo artículo…¡Autocuidaos mucho!

 

Cómo cuidarnos mejor- José Ramón López Oroza