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Escribir la biografía o la historia de vida ayuda a recordar, a ejercitar la mente y permite conservar nuestro legado, conocernos mejor, respetarnos y dejarnos cuidar mejor.

Por José Ramón López
Director operativo de la Fundación Summa Humanitate

Una historia de vida, o biografía de vida, es una técnica narrativa que consiste en la elaboración de un relato autobiográfico. Este ejercicio tiene muchos beneficios y varias finalidades.

Actividad terapéutica

Escribir nuestra vida nos ayuda a recordar, a poner en orden nuestros recuerdos y a ejercitar nuestra mente. 

Un legado

¿Cuántas vidas hermosas se han perdido en el olvido por no tener nada escrito sobre ellas? Nos ha quedado el recuerdo que algunos nos han transmitido, o nosotros hemos sido los que guardamos como un tesoro el recuerdo de esas vidas impresionantes. Con la historia de vida, escrita por su protagonista, conservaremos su legados.

Nuestra vida es especial. No hay otra, ni habrá otra igual, sea como haya sido. Los que vengan detrás de nosotros pueden ver en nuestra vida un espejo donde mirarse o afrontar parte de su existencia. Quizás solo ayude a dar gracias por una persona más que ha dado la vida por la Congregación y la Iglesia.

Autoconocimiento

A veces el conocimiento que hay entre los miembros de una comunidad es bajo. Es un conocimiento más bien superficial. Otros conocimientos son más profundos. Es lógico. No se puede pretender que todos los miembros de una comunidad tengan un conocimiento profundo de todos los demás. Esto no quiere decir que no tengamos que buscar el profundizar en ese conocimiento para hacer más y mejor comunidad.

Esta herramienta nos puede ayudar a conocernos más y mejor en comunidad. En las reuniones comunitarias, de vez en cuando, podemos encontrar un momento para hablar sobre nosotros mismos, sobre una parte de nuestra vida, para dar y regalar algo sobre nosotros a los demás. Para ello debemos dejar prejuicios y negatividades a un lado que pueden servirnos de justificación para no hacerlo: «Van a hablar fuera»… «Esta es una cotilla»… «Seguro que les importa poco lo que diga o deje de decir»… 

Respetar y cuidar

La historia de vida nos enseña a respetarnos y a cuidarnos. Cuando en mi mañana, o en mi presente, alguien acceda a mi historia de vida podrá entender cómo cuidarme mejor, qué miedos tengo, qué hábitos tengo, qué aficiones me gustan, qué plato es mi favorito y el menos favorito, qué me gusta cuidar, cómo me gustaría ser cuidado… 

 De esta manera, la historia de vida es una herramienta que puede ser empleada en diferentes contextos y disciplinas como la Terapia ocupacional, la Psicoterapia, en investigaciones de tipo sociológico, psicológico y antropológico.

Cómo elaborar una historia de vida 

El procedimiento básico consiste en evocar y estructurar los recuerdos de la vida de una persona, pero desde un punto de vista subjetivo, es decir, a través de su propia mirada.  

En la historia de vida deben quedar reflejados no sólo datos objetivos como fechas y lugares, sino sobre todo información relativa a la perspectiva subjetiva, como valores, ideas, proyectos, planteamientos vitales, relaciones sociales, etc. 

Esquema de historia

Este esquema puede servir de ayuda para trabajar la historia de vida:

Infancia y juventud

De los 0 a los 20 años, aproximadamente.

  • Fecha de nacimiento
  • Lugar de nacimiento
  • Contexto social/ momento histórico y experiencia del mismo
  • Familia (padres, hermanos/as, abuelos/as…)
  • Escuela y estudios
  • Amistades infantiles y juegos
  • Primeros recuerdos religiosos que tengo
  • Quien me transmitió la fe
  • Amistades de juventud y ocio
  • Recuerdos significativos (eventos positivos y adversidades)

Vida adulta

Entrada a la vida consagrada y madurez.

  • Familia
  • Amistades
  • El porqué de esta Congregación y no otra
  • Influencias de personas e Instituciones
  • Qué admiraba en esta etapa de mi vida o a quién
  • Fecha de Consagración:
  • Trabajos
  • Problemas y dificultades
  • Ocio y aficiones
  • Viajes
  • Recuerdos significativos (eventos positivos y adversidades)

Jubilación y vejez

  •  Cese del trabajo pastoral
  • Familia con la que cuento
  • Pérdidas
  • Ocupaciones diarias
  • Aficiones
  • Viajes
  • Recuerdos significativos (eventos positivos y adversidades):

Momento actual

  • Ocupaciones diarias:
  • En qué comunidad vivo y con quién
  • Cómo me siento en esta comunidad
  • Estado de salud (percibido por uno mismo)
  • Lo que más pienso
  • Los logros de los que me siento más orgulloso/a
  • De lo que me lamento
  • Sucesos recientes significativos
  • Deseos, asuntos pendientes…
  • Creencias y valores más presentes
  • Lo que tengo que agradecer
  • A quién debo agradecer
  • Miedos recurrentes
  • Gustos
  • Qué me gustaría hacer antes de morirme
  • Cómo me gustaría que me atiendan cuando lo necesite
  • Qué actividades me gusta hacer
  • Qué me entretiene
  • Qué comida me gusta y cuáles no
  • Qué no soporto
  • ¿He pensado en mis últimas voluntades?
  • Otros

 

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