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Hay un proverbio africano que todos conoceréis que dice así: “Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres llegar lejos camina en grupo”, ¿estáis de acuerdo?  

Individualismo no supone necesariamente egoísmo o aislacionismo, de hecho, el desarrollo de la individualidad es condición del progreso social, pero es cierto y frecuente en nuestra sociedad actual, que muchas veces vivimos atrapados en un “individualismo descarnado”, donde todo gira en función de lo que yo quiero, pienso, digo o mando; donde actúo en función de mis intereses más allá de lo que ocurra con los demás, con la sociedad o el mundo.  

¿Cuándo “caminar en grupo” es altamente recomendable? Cuando olvidamos nuestro sentido de vida, cuando dejamos de ver en el otro “mi posibilidad de Dios”, cuando dejamos de ser conscientes de que todos compartimos la existencia y que nos necesitamos los unos a los otros para vivir, crecer y dar fruto, es cuando necesitamos una buena dosis de “otredad”. 

● Aunque pueda parecer que el confinamiento y la pandemia nos queda lejos, es cierto que sigue muy presente en otros países y aún más cierto que nos ha enseñado mucho. Paralelamente al enorme sufrimiento que se ha generado por múltiples causas entrelazadas, parece que esta crisis sanitaria ha reinventado muchas formas buenas de estar juntos: 

● Juntos, médicos, enfermeros y auxiliares han hecho frente a una enfermedad que azotaba a toda la sociedad a riesgo de su propia vida y la de sus familias. 

● Juntos, muchos empresarios y autoridades han multiplicado sus esfuerzos para facilitar y canalizar la ayuda necesaria, y también para que la economía no se pare dando prioridad a la salud y seguridad de sus clientes y empleados. 

● Juntos, muchos ciudadanos se han unido para proteger a otros y han elaborado en casa mascarillas, batas o pantallas 3D.

● Juntos, sacerdotes e instituciones de Iglesia, ofrecieron atención espiritual y ayuda material. 

● Juntos, profesores y alumnos se las han ingeniado con la ayuda de la tecnología para cumplir con los objetivos del curso. 

● Juntos, hermanos de una misma familia han hecho turnos para prodigar cuidados a sus mayores necesitados; o juntos, marido y mujer han hecho turnos para ocuparse de los niños y del teletrabajo.

● Juntos, quedábamos a las 20:00 horas para agradecer con un aplauso a todos los que trabajaban en servicios esenciales y se jugaban la vida por los demás. 

● Juntos, enfermos y familiares o amigos de enfermos, hemos sido conscientes de que somos vulnerables, necesitamos que nos quiten el dolor y nos hagan compañía. 

● Juntos, nos hemos encomendado unos a otros… 

Después de todas estas experiencias, ¿cómo vamos a enriquecer nuestro modo de estar, vivir y compartir JUNTOS en nuestra comunidad?, ¿cómo vamos a agradecer a diario el tiempo regalado para vivir?, ¿cómo vamos a acompañar, a sembrar esperanza y a escuchar?, ¿cómo nos vamos a dar los unos a los otros?; en definitiva, se trata de pensar si tenemos que reordenar nuestras prioridades a nivel comunitario, como vamos a organizarnos para que el estar juntos se traduzca en una mayor fraternidad.