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¡Sí, por fin! 

Después de un año bastante peculiar se acercan las fechas en las que la gran mayoría vamos a poder descansar un poco de tantas obligaciones, aunque sean gratas.

Siempre he pensado que el tiempo es uno de los mayores regalos que le puedes ofrecer a alguien, y cuando se acercan las vacaciones me siento como una multimillonaria … El tiempo vuelve a ser un poco mío.

¿Cómo vamos a aprovechar el tiempo?, ¿cómo vamos a santificar el descanso?

Pienso en vosotros, religiosos y religiosas, y os confieso que se dibuja una sonrisa en mi cara. Muchos trabajáis 24 horas, 7 días a la semana, y me pregunto si sabéis descansar. Normalmente aprovecháis muy bien el verano, vais de ejercicios, los que podéis aprovecháis para visitar a la familia, o simplemente cambiáis de escenario –en otra casa, con otra comunidad–, en busca de un merecido descanso o por lo menos de un cambio de aires.

Otros, ya jubilados de obligaciones, permanecéis en vuestras casas o enfermerías, sin moveros del sitio, y os preparáis para una rutina un poco diferente.

Pero este verano, un verano covid o postcovid, según los sitios, parece que es diferente a cualquiera de los anteriores. Vivimos un poco expectantes. Después de un camino donde hemos sufrido pérdidas, momentos de mucho estrés o cansancio, y también momentos entrañables con la familia y la comunidad… parece que se nos regala un paréntesis.

A todos, con mucha prudencia y haciendo caso de las medidas preventivas sanitarias, porque no nos podemos relajar, os deseo que dediquéis algo de tiempo a cuidaros, a disfrutar del descanso, a gozar –a cierta distancia– del encuentro con vuestros hermanos/as y, sobre todo, a saborear muchos momentos de soledad Habitada.

Sí, con la misma fuerza que lo deseo para mí, os lo deseo a todos vosotros, que Dios nuestro Señor siga siendo el centro de nuestra vida, lo primero, el pilar, el motivo de todo. Dejémonos amar por Él, contagiarnos de su fortaleza y de su hermosa mirada para con el prójimo y…¡A descansar, que todos lo necesitamos y nos lo merecemos!