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Los trabajos y la forma de vida actual nos piden constantemente una programación del día a día, de metas a corto y largo plazo, de trabajar objetivos.

Hoy es el día en que vivimos el «no sé» con mayor realidad. Queremos que pase todo cuanto antes y retomar nuestras vidas. Comentamos en el último encuentro de gerentes que debíamos instalarnos en esta situación. Y añado: no sólo instalarnos el tiempo que sea necesario, sino vivarla del mejor modo posible.

Nos hemos propuesto como cristianos tantas veces vivir «en manos de Dios», que en este tiempo del no saber debemos vivir con la misma verdad, con la misma confianza; mejor, con una confianza mayor, puesto que no podemos controlar el futuro, porque aparecen semana a semana nuevas normas, nuevos datos. Y, en medio de esta itinerancia, hay que dar consistencia de presente a la vida.

Quizás la humanidad, el cuidado, la experiencia de ser necesitados, nos enseñen a no controlar y a confiar en los que nos cuidan o recomiendan cómo hay que vivir. ¡Qué frágiles nos hemos vuelto! En realidad lo somos, pero no siempre hay ocasión de vivirlo. Podemos camuflar muy bien nuestra vulnerabilidad trazando planes, objetivos, tareas…, pero es tiempo de caer en la cuenta de que todo es don y de ser agradecidos, también y más que nunca en este tiempo. 

Todos nos sentimos huérfanos: de compañía, de abrazos, de encuentros. Nos mostramos menos autosuficientes y más necesitados y eso no es malo. Quizás esto sea un nuevo modo de vivir, un modo de construir la vida desde ese ser frágiles, nuestra verdadera identidad. Por tanto, necesitamos de los otros, de su cuidado, de su atención. El cuidado debe ser la base de nuestra relación, en contra de lo que se ha promovido en los últimos tiempos: la autosuficiencia.

Adela Cortina dice que no existe independencia, sino interdependencia. Si alcanzamos autonomía será la de un ser frágil. 

Con todo esto sólo pretendemos transmitir la idea de que debemos vivir esta situación como plena de sentido, no como algo que pasará y que sea «por favor» cuanto antes. No es un tiempo muerto, sino un momento de vida verdadera, con la esperanza de que seamos capaces de reconocernos desde ese prisma de dependencia mutua. 

Propuesta de actividades:

– Mantener grupitos de oración y de tertulia más reducidos y en espacios seguros.

-Que la terapia sea un poco más creativa y cálida: videollamadas, trabajar más el recuerdo para conectar con su esencia, poner música amable en lugar de tanta TV.

-Acompañamientos personalizados de las hermanas que tengan menos capacidad de movilidad. 

– Fomentar las llamadas de amigos y familiares.

– Elaborar escritos vivenciales. Un diario, por ejemplo. 

– Trabajar el blog de la Fundación con la comunidad.

– Hablar de los miedos que nos pueden hacer negar la realidad.

– Plantar «semillas covid» como símbolo de este tiempo, del paso de los días, de la vida con sentido también ahora.

– A la hora de plantear decisiones o nuevos protocolos, contar también con las hermanas de la enfermería. Ellas son las que reciben, padecen nuestros cuidados y decisiones.

– Nos acercamos al tiempo de Navidad: ir creando ambiente siempre nos anima en las casas, buscar formas de celebración que sean compatibles con las circunstancias.

Potenciar el cuidado mutuo:

-Escribir a las gerocultoras, enfermeras, personal de limpieza… una carta dando gracias expresando necesidades, matizando cuidados. Les motivará. Ellas también están sufriendo, también deben aislarse y también toman medidas para no contagiar. 

– Que las profesionales sientan que son la presencia más cercana de las hermanas y su papel en los momentos de atención. poner especial cariño y atender sus miedos. Hablar de otras cosas que no sean casos y cifras. 

– Llamar a las trabajadoras que puedan estar de baja, si es posible, por alguna de las hermanas a las que atiende.

– Explicar el aislamiento y otras medidas como ayuda a los otros como forma de cuidado del otro.

Cuidados comunitarios

– Trabajar el blog de la Fundación

– Trabajar algún artículo sobre espiritualidad en la pandemia.

– Grupos de oración reducidos o para compartir la experiencia personal.