Cosas pequeñas que nos hacen felices

A veces, basta una mirada, una melodía o un gesto sencillo para despertar gratitud, ternura y alegría en el alma.

Por María Eugenia Aguado, directora de Instituto Humanitate

Conectar con lo esencial

Hablando con una compañera de la Fundación, educadora social y una gran profesional, que siempre está organizando actividades y talleres para las personas mayores de su centro, me comentaba sobre un taller que lleva por título el nombre de este breve artículo, que les encanta porque les ayuda a conectar con todo aquello que es un motivo de felicidad.

Y me surge una pregunta: ¿Qué os hace felices a vosotras/os?,

Tal vez:

Escuchar canciones de vuestro tiempo, cerrar los ojos y dejaros abrazar por la música.

Ver como la luz se cuela entre las nubes y dibuja un cuadro divino.

Caminar descalzos a principios de la primavera, olvidando las apreturas y rozaduras.

Mirar fotos antiguas y volar por mis recuerdos agradeciendo cada momento vivido, cada experiencia, cada viaje, cada sonrisa, cada amistad.

Escuchar la voz de una persona querida o recibir una carta suya, que me conecte con mis amores y me recuerde que soy amada/o.

Pasear sin prisas y disfrutar de la naturaleza.

Conversar con los jóvenes que nos visitan y nos abren a otras realidades, a otros gustos, a otras vidas.

Escuchar a las hermanas/os que tengo a mi lado y dejarme asombrar por todo lo bueno y por lo diferente que me enriquece.

Compartir una buena comida, tal vez un huevo frito o simplemente un café con leche y saborear con tranquilidad.

Que me den un abrazo de cariño o simplemente me acaricien la mano al tiempo que me guiñan un ojo con complicidad.


La felicidad compartida

Cuando hayamos identificado esos pequeños detalles que nos hacen felices, surge una segunda pregunta: ¿Qué pequeñas cosas o momentos les hace felices a las hermanas/os de mi comunidad?

Y por fin, cuando seamos conscientes de ello, ¿qué os parece si los compartimos?, ¿cómo voy a llenarme y llenar a los demás de esos pequeños detalles que siempre nos roban una sonrisa?


El arte de los pequeños detalles

Os voy a dejar con un cuento que habla de eso precisamente, de los pequeños detalles que embellecen la vida:

“El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato.

Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro:

 – ¿Cómo es posible que, con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?

 – Es que en esos pequeños detalles está el arte. Contestó el maestro. Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles. Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un amigo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia”.

Espero que estéis disfrutando de vuestro merecido descanso y que disfrutéis de esas cosas sencillas y pequeñas que decoran e iluminan nuestros días.

Nos vemos pronto. Os regalo una sonrisa cargada de cariño.

Un comentario

  1. ¡Qué hermoso! Esa frase captura perfectamente la esencia del arte de los pequeños detalles. A menudo, son los momentos y gestos más simples los que pueden tener un impacto profundo en nuestras emociones y relaciones.

    La mirada, la melodía o el gesto sencillo pueden ser un recordatorio de que la belleza y la conexión humana pueden estar presentes en los detalles más cotidianos.
    Gracias María Eugenia por compartir tu reflexión 😊

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