El día 26 de julio, Festividad de San Joaquín y Santa Ana, celebramos la ternura, memoria, experiencia, entrega, paciencia, compañía y sabiduría de quienes nos precedieron en el camino de la vida.

Por José Ramón López, Director Operativa Fundación Summa Humanitate.


Agradecer la vida

Un año más queremos acercarnos a todos vosotros para agradecer la vida de nuestros abuelos. Sus años y pies cansados son para nosotros motivos de bienaventuranza que expresamos y agradecemos a Dios. Hoy lo hacemos con la mirada y el agradecimiento de nuestros mayores.


Bienaventurados…

Aquellos que comprenden mi paso vacilante y mi temblorosa mano.

Quienes tienen en cuenta el esfuerzo de mis oídos para captar lo que ellos hablan.

Los que descubren que mis ojos están ya muy nublados y que mis reacciones son lentas.

Cuantos desvíen su mirada con disimulo al ver que he derramado la taza de café sobre la mesa.

Los que, sonriendo, me conceden un rato para charlar cosas sin importancia.

Aquellos que nunca dicen: ¡Ya ha contado usted eso dos veces!

Los que me siguen la corriente cuando les hablo cosas sin sentido.

Los que saben arreglarse para traer a la conversación cosas pasadas.

Los que esperan pacientes a que pueda hacer las cosas por mí mismo, y con disimulo me ayudan cuando ya no puedo más.

Cuantos me hacen comprender que soy amado y que no estoy abandonado ni solo.

Los que me tratan con dignidad y no como un niño pequeño.

Los que comprenden lo que me cuesta encontrar fuerzas para llevar mi cruz.

Los que me facilitan el paso final hacia la Patria con amabilidad y buenas formas.

Los que me ofrecen una mano, una sonrisa, un beso y un adiós cariñoso en el último momento. Gracias a quienes los cuidáis y amáis hasta el final y gracias a todos y cada uno de vosotros que os dejáis amar y querer hasta el final.


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