Madre, ¿me llamabas?

Es impactante pensar en Ella como Madre. Su “ser Mamá” es perfecto.

Recientemente cayó en mis manos el libro de María Vallejo Nájera titulado De María a María, que probablemente conoceréis. Es un libro escrito de forma sencilla y directa en el que generosamente nos comparte su relación y experiencia con la Virgen. Desde mi punto de vista es una preciosidad.

La primera parte lleva por título “La llamada de una Madre”, y la describe como “un movimiento de amor (…) que contactaba fructíferamente con lo más profundo de mi alma” (pág.17). Le recordaba que la estaba esperando para mostrarle el camino hacia Dios.

Más allá de lo anecdótico y sensacional de la experiencia vivida por la propia escritora, es impactante ser conscientes que tenemos una Madre celestial, llena de gracia y modelo de todas las virtudes, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¡¡Tenemos la misma Madre!! La del SÍ radical a Dios, la que acunó a Jesús en sus brazos, la misma que acompañó a Cristo en su Pasión y muerte, la misma que confió en su Resurrección…

Y es impactante pensar en Ella como Madre, pues su “ser Mamá” es perfecto. Es un acoger, un esperar siempre, un amar incondicionalmente, un abrazar y acariciar, un enseñar e iluminar, un acompañar, un motivar, un apoyar, un corregir, un escuchar, un consolar, un cuidar, un perdonar, un sanar, un velar, un sostener, un aliviar, un levantar, un confiar, un avisar, un luchar y proteger contra el demonio, a veces un llorar, un interceder incesante, etcétera, etcétera. Y, sobre todo, es un llevar a Dios.

Y es impactante saber que nos llama. De forma sensible, desde hace ya unos cuantos siglos, no deja de llamarnos en sus muchas apariciones y mensajes, y también internamente, por nuestro nombre, a cada uno.

A veces vivimos como si no nos lo creyéramos, como si fuera una estatua. Y aun, siendo testigos de su incansable labor como mensajera de la misericordia de Dios, vivimos como anestesiados.

Madre, ¿me llamas?

Madre mía, no permitas que permanezca insensible a tu llamada…

3 comentarios

  1. Maria Eugenia. este mensaje tuyo es una preciosidad, un poner la guinda a la experiencia que nos cuenta María Nájera. es una cadena de verbos fluyen de las entrañas de una madre. muy propios de una madre. Me ha encantado. Dios quiera que sintamos siempre esa llamada de la MADRE y que verdaderamente, respondamos prestos . Es tan consolador saber que tenemos una Madre así, y que se llama María. Que nos ama infinito, y que nos espera siempre para derramar las gracias que Dios nos tiene preparadas.
    Muchas gracias Eugenia por todo lo que nos ayudas, ( como una madrecita…)

  2. Los temas son actuales y muy importantes, lástima que ahora no existe la posibilidad de verlos nuevamente. Muchas bendiciones

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