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Se habla mucho últimamente de nuevas formas y estructuras en la vida religiosa y comunitaria; de cómo adaptarse a los nuevos tiempos. Y es lógico, conviene planificar. Pero ni lo que pasó, ni lo que vendrá nos tiene que despistar para llenar de sentido y riqueza nuestra vida comunitaria en el momento presente.

A lo mejor es un poco pronto para hablar de pospandemia, pero ya estamos en camino. La mayoría de nuestras comunidades están vacunadas; parece que se termina el tiempo de desierto y encierro, que descienden los miedos y se apaciguan los duelos.

Con la alegría profunda que nos ha dejado la Pascua, es como si tuviéramos prisa por apostarle a la vida, por sonreír y por cantar más, por escuchar y acoger al hermano, por derrochar ternura. ¿No lo sentís así? No se trata de un impulso, sino de un anhelo del corazón, de una Llamada.

Sin abandonar nuestro sentido común y el cumplimiento de las normas higiénico-sanitarias, todavía en vigor, queremos seguir con nuestro compromiso de servicio y ayuda, acompañándonos y cuidándonos. Solo que ha llegado el momento de iluminar, con “determinada determinación”, como decía santa Teresa de Jesús, nuestra convivencia comunitaria.

Ahora que ya podemos empezar a reunirnos, que empezamos a sustituir los codos por las caricias, es tiempo de reactivar o cocrear con ilusión nuestras dinámicas; de regalar más amabilidad y paciencia, si cabe; de desdramatizar en los momentos de conflicto, de compartir y gustar de nuestros momentos de oración y, abrazarlo todo.

Como escribía Jordi Llimona:

“Vivir es confiar, es esperar y es sonreír a pesar de todo;
Pero, … también es admirarse, ilusionarse y soñar, porque merece la pena;
Y es abrazarlo todo”

Taller reforzar la vida comunitaria

¿Qué hacemos con el hoy? ¿Cuáles serían vuestras recetas pospandemia?

Antes de las vacaciones de verano os propongo 12 recetas, una para cada mes. Las abordaremos de manera muy práctica en el próximo taller online gratuito.  Tendrá lugar el próximo miércoles 23 de junio, de 10:30 a 12:00. Si te interesa participar, pincha e inscríbete aquí.

Os dejo con esta pequeña historia para sugerir la reflexión comunitaria de la primera receta:

Tres albañiles estaban desempeñando la misma tarea, cuando un hombre que desde hacía rato los observaba, se acercó a ellos.

El hombre preguntó al primer albañil: «¿Qué está usted haciendo?» A lo que el albañil le respondió: «¿Acaso no lo ve? ¡Estoy apilando ladrillos!» Y continuó con su trabajo, después de hacer un gesto molesto debido a que consideraba que el hombre le había hecho una pregunta tonta y de respuesta obvia.

El hombre repitió la misma pregunta al segundo albañil. La respuesta no se hizo esperar: «¿No ve que estoy levantando una pared?»

El hombre, perseverante, volvió a formular la pregunta al tercer albañil que respondió al particular interrogatorio con una amplia sonrisa llena de orgullo, diciendo: «¡Estoy construyendo el hospital infantil del pueblo!»

Historia extraída de «Aplícate el cuento», de Jaume Soler y Mercè Conangla. Ed. Amat, 3ªedición

Inscríbete en el taller